Primer Núcleo Escolar Experimental de la Mina. Oscar Cabrera.Aporte de Hortencia Coronel
   
  Núcleo de la Mina
  Miguel Soler el fundador
 


MIGUEL SOLER ROCA llegó a Montevideo en 1926 como pequeño hijo de inmigrantes catalanes. Fuente
http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/
Miguel Soler Roca
Miguel Soler Roca nace en el año 1922, en Cataluña, España una pequeña población rural, cerca de Barcelona. Emigra a Uruguay a la edad de cuatro años, junto a cientos de emigrantes europeos, quienes buscaban mejorar su situación de vida, viendo en América las posibilidades para poder hacerlo. Enseguida comienza a asistir a la Escuela nro. 24, en Agraciada y Asencio (la cual fue demolida y actualmente es la “Plaza Soldados Orientales de San Martín”). 
 
Soler Roca nos dice que en esos momentos la educación era la “gran embarcación”, en la que todos debían y nadie bajarse ni naufragar. Para esto, la enseñanza tenía que responder a un proyecto nacional de buena calidad, donde el objetivo era asegurar la educación básica de los alumnos. 
Eran muy raros los casos de alumnos repetidores; sucedía más que nada por sus inasistencias que por la poca capacidad de aprendizaje. El sistema estaba armado de tal forma que el temido fracaso escolar era poco corriente. 
 
Miguel Soler
Este tipo de Escuela, igualmente, fomentaba más el disciplinamiento del alumno que la libre espontaneidad. No existía la autoevaluación, que podía resultar más formadora. Pero Soler considera que todo esto no era una construcción meramente escolar; resultaba del Sistema Social entero y de las prácticas que regían la organización familiar de la época. 
 
Comenta además, que el día de hoy es fácil comprender el sistema circulatorio de una rana, por ejemplo, con un video; antes ellos podían ver “cómo los glóbulos rojos pasaban por los capilares. Se precisaba la rana, un microscopio, un buen docente, la voluntad de invertir dinero y tiempo en la formación racional del niño. Toda una Política Educativa”. 
 
Continuando en el tiempo, luego de estudiar Magisterio, trabaja como maestro en zonas rurales durante 18 años (1943 a 1961). 
 
En 1945, participa en la creación de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM), y organiza y dirige el Primer Núcleo Experimental; un trabajo intensivo de educación para la mejora de la vida campesina (conocido como la Experiencia de la Mina). En 1949 participa como miembro de la comisión redactora de los programas de estudio para las Escuelas Rurales del Uruguay. 

Entre 1954 y 1961 dirigió el Primer Núcleo Escolar, ubicado en La Mina, Cerro Largo, iniciativa en la que se experimentaron con éxito métodos de educación comunitaria y de desarrollo rural.
 
Hasta el año 1974 trabaja como especialista de la UNESCO. (Es considerado como uno de los más notables educadores que ha pasado por la misma, donde siempre contó con la total confianza y cordialidad de sus Directores Generales, dada la capacidad intelectual que continuamente demostró tener). 
 
El 14 de julio de 2006 es nombrado Doctor Honoris Causa en el Paraninfo de la Universidad de la República. 
“A quienes hoy están estudiando me permito decirles: no se conformen con aprobar sus personales exámenes ni con conquistar sus codiciados y merecidos títulos. No ahoguen sus dudas en cualquiera de las formas del éxito; movilícense en busca de respuestas, piensen en cómo poner los saberes adquiridos a disposición de un país que los necesita, desesperadamente, para brindar sus frutos a esa tercera parte de nuestra población a la que hemos dejado a mitad de camino. No se culpabilicen; pero eviten caer en las tentaciones de una sociedad planetaria que nos necesita enajenados, competitivos, egoístas, buenos consumidores y, sobre todo, distraídos” Palabras de Miguel Soler Roca en el Paraninfo de la Universidad de la República el 14 de Julio de 2006.
 
Actualmente jubilado, es el principal animador de la Casa Nicaragua de Barcelona y de la Solidaridad con los programas de educación popular. 

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Bibliografía 
 
Álvez, Federico. “Épocas Fundacionales: Con Miguel Soler Roca”. Diario “Brecha”, 14 de Julio de 2006. Uruguay, 2006. 
Arregui, Roque: “(Editorial) El Maestro Miguel Soler”. Diario “La República”, 25 de julio de 2006 (Año 11, N° 2260). Uruguay, 2006. 
Coronel, María; Sansón, Tomás: “Primer Núcleo Escolar Experimental de La Mina: Informe Testimonial”. Editorial Monteverde. Uruguay, 1999 
Rotulo, Matías: “Entrevista al Maestro Miguel Soler Roca”. Diario “La República”, 6 de agosto de 2006 (Año 11, N° 2272). Uruguay, 2006. 
Soler Roca, Miguel: “Educación y Vida Rural en América Latina”. Federación Uruguaya del Magisterio, Instituto del Tercer Mundo. Uruguay, 1996. 
Soler Roca, Miguel: “Mi Escuela Número 24”. Revista “Voces”, N° 6 (marzo 2000). Uruguay, 2000. 
Soler Roca, Miguel: "Miguel Soler: Lecciones de un Maestro". Clásicos de la Educación Uruguay, ANEP – CODICEN. Uruguay, 2009. 
Soler Roca, Miguel: “Réplica de un Maestro Agredido”. Editorial Trilce. Uruguay, 2005. 
Soler Roca, Miguel: “Uruguay: Análisis Crítico de los Programas Escolares de 1949, 1957 y 1979”. Editorial Barcelona. España, 1984. 
Soler Roca, Miguel: “Uruguay en Emergencia Socio-educativa”. Centro Artiguista por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CADESYC). Uruguay, 2004. http://www.cadesyc.org/download/aporte_emerg_socio-educativa.pdf 
Tünnermann, Carlos: “Reflexiones sobre la educación de Miguel Soler Roca”. Diario “El Nuevo Diario”, 11 de agosto de 2004. Nicaragua, 2004. 

Miguel Soler
Fundamentación del título "Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República al Maestro Miguel Soler Roca"
Miguel Soler Roca es Maestro. Pertenece a esa estirpe de Maestros que forjaron la mejor historia de la educación uruguaya. Historia construida desde la reflexión colectiva y comprometida con los sueños y las desventuras de la gente, en especial la más humilde y desamparada, convencidos de que “la escuela es del pueblo, porque es la casa de los hijos del pueblo” (del Programa de Escuelas Rurales: 1949). Historia que colocó al país en un sitial destacado a nivel continental y mundial; historia que se ha pretendido desconocer en los últimos años, a partir de los lineamientos impuestos a nuestra educación desde “El B.M. metido a educador” (Soler: 1997).

Miguel Soler es un referente de esa historia, a lo largo de más de medio siglo. Contribuyó a formar y dignificar al magisterio nacional, desde las distintas trincheras y escenarios en los que le ha tocado actuar, sin descanso, desde su temprana iniciación como maestro rural en 1943, hasta el día de hoy, como integrante de la Comisión Organizadora del Debate Educativo, a la que aporta su sabiduría decantada, su experiencia internacional, su capacidad de organización y su fuerza incontenible de trabajo.

Sin pretender abarcar en su intregalidad esa vasta trayectoria, podemos señalar algunos hitos: Como Maestro rural, participó en el histórico Congreso de Maestros Rurales de 1944-45, en el que se discutieron y delinearon los fundamentos de la Educación Rural del Uruguay, y se sentaron las bases de la que sería Ley Nacional de Colonización de 1948, todavía vigente. Y en el Congreso de Maestros Rurales de Piriápolis (1949), en el que se aprobaron las bases del Programa de Escuelas Rurales, cuya redacción fue encomendada a una comisión de 12 miembros, entre ellos Soler. Organizó y dirigió entre 1954 y 1961 el Primer Núcleo Escolar Experimental en La Mina (Cerro Largo), una experiencia pionera en “Educación Fundamental” (UNESCO) orientada al mejoramiento de la vida campesina a través de un programa que, partiendo de lo educativo irradia hacia la comunidad, incidiendo en su futuro social y económico a través del desarrollo de proyectos de trabajo, a los que se integraron estudiantes y profesionales universitarios, fundamentalmente del área Agraria y el área Salud. El desmantelamiento de esta experiencia por una miope resolución oficial (objeto de una fortísima interpelación en el Parlamento), motivó la renuncia del Maestro Soler, a través de una extensa y documentada carta, que constituye una pieza central del ideario educativo que supo construir en lo técnico-pedagógico, y en lo ético-social, el magisterio nacional.

Como sindicalista fue -en 1945- fundador y primer Secretario de la Federación Uruguaya del Magisterio, habiendo participado de todas sus luchas por la profesionalización y reconocimiento de la carrera docente. En su último Congreso de “Educación Rural” (Montevideo-Piriápolis: 2005) la F.U.M. lo tuvo como invitado especial que dictó la conferencia de apertura, y como partícipe activo en todas las deliberaciones, talleres y plenarias.

Como técnico de nivel internacional, Miguel Soler trabajó para la UNESCO desde 1961 hasta 1982 en que se jubila, cumpliendo funciones relevantes de asesoramiento y dirección en diversos países, sobre todo del Tercer Mundo, y en especial de A. Latina, entre los que cabe destacar: Como especialista en Educación Rural asesora al Ministerio de Asuntos Campesinos del gobierno de Bolivia (1961-64); y dirige, entre 1964 y 1969, el Centro Regional de Educación Fundamental para la América Latina en Pátzcuaro (México). Como especialista en Educación de Adultos actúa en la OREALC/UNESCO (Chile: 1969-73). Cuando triunfa la Revolución Sandinista en Nicaragua, se involucra en la Campaña Nacional de Alfabetización, siendo asesor y protagonista relevante de la misma. Entre 1974 y 1982 trabaja en la sede central de la UNESCO en París, primero como Director de la División de Alfabetización, Educación de Adultos y Desarrollo Rural; y luego como Sub-Director General Adjunto del Sector Educación. De 1984 a 1996 integra la Comisión Española de la UNESCO y a partir de 1999 la Comisión Catalana de Relaciones con la UNESCO, y su Grupo de Educación. Entre 1985 y 1991 asesora en varias oportunidades a la Secretaría del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba (Argentina) en Educación Rural y de Adultos.

En Uruguay fue invitado como Asesor por la Ministra de Educación y Cultura Dra. Adela Reta en los primeros años de la recuperación democrática, y actualmente asesora en temas de su especialidad al Director Nacional de Educación, Dr. Luis Yarzábal. En ambos casos lo hace en forma absolutamente honoraria.
Miguel Soler
Como investigador de la realidad educativa, es autor de una larga lista de publicaciones que son materiales obligados en los cursos de Formación Docente, entre las que destacamos: Cinco años de Educación Rural en La Mina. Montevideo: ICER, 1965 Uruguay: Análisis crítico de programas escolares de 1949, 1957 y 1979. Barcelona: Imprenta juvenil – E.B.O., 1984 Educación: Problemas, Tendencias, Experiencias (c/ R. Faraone). XVII Cursos Internacionales de verano (1986) T.I. Montevideo: UdelaR, 1987. Educación y vida rural en América Latina. Montevideo: FUM- ITEM, 1996 El Banco Mundial metido a educador. Montevideo: FHyCE- R.E.P, 1997 Reflexiones generales sobre la Educación y sus tensiones. Montevideo: AELAC- QuEduca, 2003 Réplica de un maestro agredido. Montevideo: Trilce, 2005. 
Es además colaborador permanente de numerosas revistas especializadas editadas en diferentes países (especialmente en Uruguay y en su Cataluña natal, donde ha vuelto a residir) muchas de ellas de circulación internacional.

Como luchador por los DDHH, podría decirse que toda su vida está dedicada a ello. Pero quizás convenga recordar que en el momento del golpe de Estado de Pinochet, Miguel Soler actúa en Chile como estrecho colaborador del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, cumpliendo allí, junto a su esposa, una destacada y solidaria labor en defensa de los DDHH conculcados y de sus víctimas. Tarea que continuó luego en su larga estancia en París, donde los refugiados uruguayos son testigos de su permanente y generosa solidaridad, y de su apoyo a las luchas de los compatriotas que, dentro del país, resisten a la dictadura.

Asesoró y revisó la sección de Educación no-universitaria del documento presentado en 1978 como denuncia a la UNESCO por OIP-FISE: Uruguay 1973-78: Notas sobre Educación, Ciencia, Cultura, Comunicación (editado en francés e inglés). En 1987 fue el orador central en el Paraninfo de la Universidad, en el homenaje nacional al Maestro Julio Castro, en cuya figura se encarna a todos los docentes detenidos-desaparecidos.

El último libro de Miguel Soler: “Réplica de un maestro agredido”, está dedicado a restituir la verdad histórica acerca de la barbarie que padeció en ese período el Uruguay, y dentro de él los maestros comprometidos con la escuela del pueblo. “Este es un libro indignado -dice el Maestro Soler- escrito por una persona indignada que describe, en lo esencial, la historia de un proceso de destrucción”. Organiza su réplica al “Testimonio de una nación agredida” (Comando General del Ejército: 1978) en dos grandes secciones: “Educar en Uruguay:de la construcción al derribo de la resistencia a la esperanza”. Esperanza que Soler cifra, sobre todo, en los jóvenes maestros.


Miguel SolerEn 2003 terminaba sus “Reflexiones generales sobre la Educación y sus tensiones” con estas palabras: “Deseo que los educadores mantengan y vigoricen sus fuerzas morales, sus sueños, su propósito de contribuir a la construcción de un Mundo diferente. De esta fibra los hay, abundantes, en todos los países. Los he conocido, los he admirado, los he llorado cuando han caído. Deseo que quieran y puedan seguir defendiendo con coraje su derecho a la discrepancia, a la resistencia, a la insumisión ante todas aquellas fuerzas que en el mundo actual quieren subordinar la condición humana a los beneficios económicos, al mantenimiento de la marginalidad de las mayorías, al sometimiento irracional a las múltiples corrientes liberticidas. Y también deseo que la sociedad no los deje en la precariedad y en la soledad. Que no espere de ellos lo que ellos no pueden hacer, que les permita vivir y ayudar a vivir en la ilusión”.

Para ayudar a construir ese Mundo diferente desde lo que es su campo específico, la educación popular, ha vuelto -a los 84 años de edad- al Uruguay, su patria de adopción, que lo acogió como niño inmigrante-pobre y en cuya escuela pública se formó el Maestro Soler. Y está dando su batalla por la construcción colectiva de ese sueño, desde la Comisión Organizadora del Debate Educativo (CODE), de la que es pilar fundamental.

Desde allí parece proclamar a los jóvenes y los no tan jóvenes pero descreídos actores de la educación pública, lo que decía al cerrar su carta-renuncia en 1961: “No hemos alcanzado aún el triunfo, ni aceptamos sentirnos derrotados porque cada día somos más y sabemos mejor lo que queremos. La jornada ha sido intensa, pero llena de goces, que son nuestros para siempre. Y la fe en nuevas jornadas, luminosas y fecundas, no nos abandonará jamás”.

La Universidad de la República, al otorgarle el título Doctor Honoris Causa, no hace sino saldar la deuda que la sociedad uruguaya, y en especial los sectores vinculados directamente con la educación, mantienen desde hace 45 años con este “Maestro agredido”, y, a través suyo, la deuda que la Universidad tiene con la Escuela Uruguaya, Vareliana, que contribuyó a formar seres autónomos y críticos, y a definir una identidad nacional caracterizada por la vocación transformadora, la solidaridad y la justicia social.
 
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