Primer Núcleo Escolar Experimental de la Mina. Oscar Cabrera.Aporte de Hortencia Coronel
   
  Núcleo de la Mina
  Soler en el paraninfo de la Universidad
 
En 2003 terminaba sus “Reflexiones generales sobre la Educación y sus tensiones” con estas palabras: “Deseo que los educadores mantengan y vigoricen sus fuerzas morales, sus sueños, su propósito de contribuir a la construcción de un Mundo diferente. De esta fibra los hay, abundantes, en todos los países. Los he conocido, los he admirado, los he llorado cuando han caído. Deseo que quieran y puedan seguir defendiendo con coraje su derecho a la discrepancia, a la resistencia, a la insumisión ante todas aquellas fuerzas que en el mundo actual quieren subordinar la condición humana a los beneficios económicos, al mantenimiento de la marginalidad de las mayorías, al sometimiento irracional a las múltiples corrientes liberticidas. Y también deseo que la sociedad no los deje en la precariedad y en la soledad. Que no espere de ellos lo que ellos no pueden hacer, que les permita vivir y ayudar a vivir en la ilusión”.

Para ayudar a construir ese Mundo diferente desde lo que es su campo específico, la educación popular, ha vuelto -a los 84 años de edad- al Uruguay, su patria de adopción, que lo acogió como niño inmigrante-pobre y en cuya escuela pública se formó el Maestro Soler. Y está dando su batalla por la construcción colectiva de ese sueño, desde la Comisión Organizadora del Debate Educativo (CODE), de la que es pilar fundamental.

Desde allí parece proclamar a los jóvenes y los no tan jóvenes pero descreídos actores de la educación pública, lo que decía al cerrar su carta-renuncia en 1961: “No hemos alcanzado aún el triunfo, ni aceptamos sentirnos derrotados porque cada día somos más y sabemos mejor lo que queremos. La jornada ha sido intensa, pero llena de goces, que son nuestros para siempre. Y la fe en nuevas jornadas, luminosas y fecundas, no nos abandonará jamás”.

La Universidad de la República, al otorgarle el título Doctor Honoris Causa, no hace sino saldar la deuda que la sociedad uruguaya, y en especial los sectores vinculados directamente con la educación, mantienen desde hace 45 años con este “Maestro agredido”, y, a través suyo, la deuda que la Universidad tiene con la Escuela Uruguaya, Vareliana, que contribuyó a formar seres autónomos y críticos, y a definir una identidad nacional caracterizada por la vocación transformadora, la solidaridad y la justicia social.

Disertación del Maestro Rural Miguel Soler Roca en el Paraninfo de la Universidad del Uruguay
 
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